LOS VIENTOS

Inconstante y fútil, el espíritu ordinario es la
presa incesante de las influencias exteriores,
de las tendencias habituales y del condicionamiento:
los maestros lo comparan con la llama de una
vela en el hueco de una puerta,
vulnerable a todos los vientos de las
circunstancias.

-Sogyal Rinpoche-

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